Somos seres inconclusos


Fragmento de la cartilla «Educación social y Comunidad de Aprendizaje»
Dice Paulo Freire en “El grito Manso” que: “Los seres humanos […] sabemos que somos inacabados. Y es precisamente ahí, en esta radicalidad de la experiencia humana, que reside la posibilidad de la educación.
La conciencia del inacabamiento creó lo que llamamos la “educabilidad del ser”. La educación es entonces una especificidad humana.” Es en esa posibilidad de siempre ser mejores, de siempre cambiar, de siempre ser más (ser más nosotros/as mismos/as, más auténticos/as; y ser más en cantidad, en grupo, en organización) que centramos nuestra ESPERANZA.
Y la esperanza es el elemento imprescindible para nuestro trabajo: si no hay esperanza, nuestro trabajo es sólo reproducción. Reproducción de una sociedad injusta; reproducción del hoy en el mañana, y del mañana en el día siguiente, y siempre igual; reproducción de aquello que nos oprime y nos expulsa. En cambio, si tenemos esperanza (una esperanza cierta,  concreta, real, basada en el análisis de nuestro presente y en las seguridades que nos da la organización comunitaria) nuestro trabajo es construir nuevos mundos, nuevas realidades, más justas y para todos/as.
La educación se propone como instancia de diálogo y devolución entre los docentes y los estudiantes que forman parte del recorrido, reconociendo en el acto de enseñar y aprender dos inteligencias y dos voluntades.
En términos de Rancière, emancipar consiste en permitirle al otro formular, mirar, aceptar, discutir, escribir, tomar la palabra. Es habilitarlo en su subjetividad.

¿A qué llamamos Educación Social?
Y en el DOSESS ocurre el encuentro entre personas que necesitan organizar sus territorios (constituirse como sujetos en ellos: proceso de educación popular), y el Estado que -además de recursos- trae a este espacio su propia agenda de transformaciones. Este espacio de encuentro y diálogo entre un colectivo en construcción y el Estado, nos parece apropiado denominarlo de educación social.

Una decisión política

El Diploma de Extensión Universitaria de Operador Socioeducativo en Economía Social y Solidaria (DOSESS) es una trayectoria integral de formación universitaria orientada a la inclusión activa de las trabajadoras y trabajadores en la educación superior. Surge como iniciativa de recuperación y fortalecimiento de experiencias territoriales de economía social y solidaria (ESS). Tiene como objetivo la formación de dirigentes de base que puedan promover mayor organización del sector, en particular en este marco, de las cooperativas de trabajo tuteladas por el Programa Argentina Trabajaba, con la finalidad de multiplicar los aprendizajes en la propia cooperativa y en la trama territorial en la que la misma actúa.

En la primer edición (2010-2011) 675 compañerxs recibieron su Diploma. Esta nueva edición (2012-2013) convoca a 2800 trabajadorxs a la Universidad Pública apostando a la formación para la organización territorial, la gestión y promoción del trabajo autogestivo y la valoración y sistematización de los conocimientos construidos en las experiencias y la construcción de nuevos conocimientos.

Esta decisión política del Gobierno Nacional a través de los Ministerios de Desarrollo Social y de Educación junto a 4 Universidades Nacionales (Quilmes, Moreno, San Martín y Avellaneda) es una apuesta por una universidad pública de cara a las inciativas y necesidades del pueblo que promueva rigurozos procesos de formación para fortalecer la participación y los procesos de organización y gestión del trabajo.

DOSESS, es otra apuesta por democratizar el conocimiento (brindando acceso, posibilidad de construcción y espacios de aplicación) que se suma a las nuevas universidades, al programa conectar igualdad, las becas bicentenario, las nuevas escuelas y todas las políticas públicas que promueven una mejor educación para todos y todas contrarestando los efectos del discurso neoliberal impuesto con sangre y muerte durante la dictadura militar y llevado a su máxima expresión durante la década de los 90.

El DOSESS reconoce la importancia de la ESS en el mundo contemporáneo como estrategia de integración social y desarrollo socioeconómico asentado en los territorios y comunidades locales, ya que las experiencias de economía social y solidaria, como son las cooperativas de trabajo, tienen un rol protagónico en un proyecto económico de país centrado en el trabajo con inclusión social. No sólo por la extensión de sus prácticas en todo el territorio nacional, sino también por los valores que promueve.


Es otra decisión política que pone los recursos del Estado (parte de la riqueza generada por el trabajo de todxs) a favor de lxs trabajadorxs, para el fortalecimiento de sus estrategias e imponer sus reivindicaciones.


Todos somos políticos

Apuntes de la materia Trabajo y Sociedad*

Estamos acostumbrados a asociar los términos política, gobierno y Estado como si significaran lo mismo, y en verdad no lo son. Por eso, a continuación analizamos detenidamente sus definiciones conceptuales, y algunas ideas que nos permiten diferenciarlos y entender sus múltiples significados.

En primer lugar, la noción fundamental de “política”. Hoy en día es un término con muy mala prensa, en tanto es asociado y desacreditado como la actividad de “los políticos”. “No entiendo nada de política”, “no te metas”, “la política es corrupta”, “¡que se vayan todos!”. Estas expresiones negativas, que sugieren la idea de que la política es algo ajeno y un “asunto de otros”, tienen en común el objetivo de la despolitización: que promueven, finalmente, la no participación de los ciudadanos en los asuntos públicos que le conciernen. Y actuando de este modo, se abandona dicha responsabilidad y libra la toma de decisiones en torno de esos asuntos en manos de unos pocos, que concentran el poder de dirigir según su criterio y conveniencia aquellas cuestiones que nos afectan a todos.
En contra de esta idea negativa, pobre y reduccionista, reivindicamos la política como una actividad que todos ejercemos, y uno de los aspectos más centrales y ricos de nuestra vida personal y en sociedad.
Una idea como ésta está tan cargada de significados, que en estos casos puede ser útil partir de su definición teórica y aún etimológica. Norberto Bobbio comienza por ensayar una definición de este modo: “El significado clásico y moderno de Política. Derivado del adjetivo de polis (politikós) que significa todo lo que se refiere a la ciudad, y en consecuencia ciudadano, civil, público, y también sociable y social” (en Bobbio, Matteucci y Pasquino, Diccionario de Política, Siglo XXI Editores, México, 1991).
Resulta interesante y útil esta asociación y relación de sentido de la política con otras palabras e ideas, y nos permite afirmar algunas concepciones sobre la misma:
– La política, efectivamente asociada a las ideas de la ciudad y lo civil, remite a la convivencia, la vida de los hombres en un espacio compartido, y por ende la construcción del valor de lo “público”.
– También se asocia del mismo modo a la idea de “ciudadanía”, que designa hoy día las condiciones para nuestra efectiva integración y participación en la sociedad, el ejercicio de los llamados “derechos”(claro está, acompañados de ciertos deberes y obligaciones)
– La política marca el ritmo de la convivenciade los hombres, pero nada dice que esta convivencia sea sencilla o pacífica. En verdad, la política no alude exclusiva o primordialmente al “orden”; sino por elcontrario, está condicionada por las disputas de poder, la realidad del conflicto social.
– En tanto la política trata sobre las disputas y organización del poder social, remite al espacio de las reglas y las instituciones. Ello supone, en tiempos modernos, una relación estrecha con la esfera del Estado. De ahí que se asocie, en nuestras democracias representativas, con el rol específico de “los políticos”, el gobierno y el repertorio de las políticas públicas.
– Por último, más allá de la asociación con el gobierno y el Estado, la política expresa el valor que damos a la vida en común y a nuestra identidad colectiva. Es así pues una dimensión que atraviesa la vida de todos los ciudadanos: en cierto modo y medida, siempre actuamos políticamente y hacemos o participamos de la política.¡Todos somos actores políticos!
En resumen, desde este punto de vista, el hombre no sólo hace política cuando se vincula con las instituciones estatales o se afilia a partidos políticos; sino que todos como ciudadanos hacemos política cotidianamente en todos los ámbitos de nuestra comunidad: cooperativas, universidad, sindicatos, colegios, sociedades de fomento, así como en nuestros barrios y diversos espacios de trabajo y de sociabilidad en general.
Toda persona tiene la capacidad (poder) de actuar en el mundo en el que vive, puede tomar decisiones que afectarán su vida. Participar es ejercer ese poder de tomar decisiones, actuar y transformar la realidad. (Burín y otros, 1998).
Para profundizar…
…”La participaciónes una necesidad humana y por ende un derecho de las personas». (Díaz
Bordenave, 1982). Para la UNESCO, el conjunto de las necesidades de un ser humano
constituye un sistema, de modo que la satisfacción de una necesidad, inclusive, la forma de
satisfacerla, influye en el resto de las necesidades.

*Fragmento de la cartilla de Trabajo y Sociedad. DOSESS 2012-2013

Aportes para el debate: pensando el proyecto nacional y popular

Por Emiliano Recalde

Equipo de coordinación

Tenemos ciertas imágenes, en estos años de Gobierno que nos han sabido convocar, con un fuerte contenido simbólico de una infinidad de acontecimientos que nos han impulsado y arrastrado a incorporarnos a acompañar el Proyecto y pensar nuestros proyectos. Hoy, vivimos plenamente en un hilo que pareciera estar siempre a punto de cortarse por la contingencia de los acontecimientos, navegamos entre la conciencia del desastre de una década perdida que pensamos podría volver y la utopía del cambio de la historia.


En la década perdida de los años del saqueo político e ideológico se desprendieron desde las principales estructuras políticas, los medios de comunicación hegemónicos, un profundo sentido deslegitimador de la política y hoy reaparecen en ciertos candidatos de sketch televisivo que no dicen nada, o peor aún, formulan ideas que ocultan mundos. Mundos de desaciertos para las mayorías populares que siempre han sido el factor de ajuste, de destierros de ideas y de hazañas populares de una vida más equitativa, del sueño de los justos…y podemos pensar esa marca, ese trazo como la más profunda huella que dejaron los años de vaciamiento: la imposibilidad de pensar un proyecto colectivo de características emancipatorias, de pensar la política como un legado trágico sobre lo que siempre falta.


Hoy pensamos mundos, tiempos militantes, confrontaciones de corte mayor, remolinos de ideas que permitan recuperar la patria de aquellos poseedores de siempre. Cambiar la historia significa justamente eso, cambiar la historia. No un gobierno. Sino cambiar la historia. Por eso hay ciertos discursos en el Proyecto que nos convocan a empoderarnos, a pensar al pueblo en el poder, a asumir la idea del pueblo como sujeto de la historia no sin pensar en la dificultades y contrariedades. Pudimos nuevamente ponerle nombre a las cosas, a las figuras oscuras que digitan mundos y sentidos sobre nuestra cotidianeidad haciendo verdades de lo irreal y trayendo tempestades aún irresolubles. Porque ciertas veces, los implícitos son mucho más fuertes y de difícil ubicar, es donde el poder no necesita mostrar su negatividad.

En esta década ganada nos permitimos pensar un proyecto colectivo, nacional, popular y democrático que arrebate la idea del país originario que la política corrompe, un país originario sin confrontaciones ni disputas por la equidad. Pensar en cambiar la historia de los hombres y mujeres de nuestra patria, hoy más grande que nunca, es contestar a esa historia irreversible. Quizás la encrucijada sea irresoluble pero nos movilizamos con la voluntad y la convicción de creer que esta vez el cambio no va a quedar inconcluso.

En las cooperativas, los orientadorxs


El Programa de Ingreso Social con Trabajo, Argentina Trabaja, incorpora una figura novedosa en la conformación de las cooperativas tuteladas por el Estado. Hablamos de lxs orientadorxs. Cuál es su rol, quiénes son, qué hacen, qué piensan estos militantes que se están formando como Operadores Socioeducativos en Economía Social y Solidaria.
“Ser orientador no es una tarea fácil: las 30 personas piensan diferente, tienen problemas diferentes, tenés que ponerte en el lugar del otro” dice Mario de Lanús, “tenés que tener tacto” agrega. Y es que la figura del orientador es un rol netamente político, que se construye día a día. El/la orientador/a tiene como tarea facilitar y acompañar el proceso de conformación de las cooperativas. Se trata de personas que, por su experiencia de organización y militancia, fueron elegidxs como referentes y asumen el desafío de organizar el trabajo, fortalecer el grupo, relevar las necesidades de sus compañeros y sus familias, resolver cuestiones administrativas, entre otras responsabilidades.
Sobre estos sujetos trabaja el proceso formativo del DOSESS, estrategia medular para la formación de lxs orientadores y su transformación en Operadores Socioeducativos en Economía Social y Solidaria. Así la formación apunta a la conformación de un Orientador – Militante Social con conciencia de época; con herramientas de gestión organizacional que aporten a la identidad social de la Cooperativa. Un actor socioeducativo del campo de la Economía Social y Solidaria, que enriquece con su análisis y una visión estratégica, el proceso de construcción de la ESS en la Cooperativa y en el territorio. 
“Hoy los compañeros queremos armarnos y ser autónomos”, dice Ana María de Avellaneda, “hay una semillita sembrada (que costó bastante) de pensar la autonomía, y hacer obras propias, porque si se termina el programa las herramientas y los saberes los tenemos y eso es muy importante”.
Podés bajar el material de trabajo para orientadorxs en la sección materiales.

Trabajo y Sociedad. Trabajando la «Y»

Trabajo y Sociedad es uno de los espacios curriculares, junto a TIC`s, que comenzaron este segundocuatrimestre en el DOSESS. La materia busca pensar qué, de qué forma y cómo cambian en el tiempo las relaciones en el complejo entramado social entre Trabajo y Sociedad.
¿Qué es lo constitutivo del trabajo? ¿Es la remuneración monetaria? ¿El trabajo es una carga? ¿Qué implica considerar al trabajo como un derecho?
El trabajo, es el eje organizador de una práctica económica que legitima la vida por sobre el lucro. Pensar las diversas y complejas formas en la que se lo piensa, se lo practica y las ideas que se constituyen en torno a él, brindará algunas pistas más para pensar, trabajar y fomentar el proceso organizativo en la cooperativa y el territorio que nos proponen como desafío el Programa Argentina Trabaja y el DOSESS.
La materia se estructura en tres ejes:
EJE 1: Concepto e imaginario. ¿Qué es el trabajo? ¿Es lo mismo que el empleo?
Trabajo como actividad liberadora. El trabajo como medio para la reproducción de la vida. El mundo del trabajo; distintas formas de trabajo, las transformaciones contemporáneas de la sociedad salarial y el trabajo autogestivo.
EJE 2: Transformaciones en el mundo del trabajo. Estado, modelos de país y políticas públicas.
El movimiento obrero en Argentina. Conquistas sociales. Persecución de la lucha obrera. Estado, trabajo y políticas públicas. El trabajo y los modelos de país en disputa: el trabajo en el Modelo Agro Exportador y el Neoliberalismo; el trabajo en los proyectos nacionales y populares.
EJE 3: Trabajo y Cultura. Ser trabajador, ser trabajadora.

La subjetividad, la cultura popular y la “batalla cultural”: ¿Qué se debate cuándo se debate sobre “el trabajo”? El trabajador como actor social: identidad y construcción de poder. El trabajador autogestionado.

Economía social y solidaria, acontecimiento y hegemonía

Por Cristian Silva

Coordinación regional sur

La economía social es un proceso colectivo que por un lado, es visible en prácticas concretas y localizables, y por otro, en valores y proyectos: es “otra” economía, con otras reglas, otras relaciones de poder más democráticas y otro sentido estratégico, que contempla no sólo el bienestar de todos y todas, sino a las generaciones por venir.

Por ello es importante pensar este proyecto como una realidad alcanzable, utopía que marca el sendero y permite avanzar a logros realizables. Es construir mediante un camino que requiere esfuerzo y compromiso de todos los actores sociales involucrados, desde las organizaciones hasta las estructuras gubernamentales.



Se trata de recuperar los beneficios producidos colectivamente que contribuyan al bien-vivir y no a la posesión de bienes materiales, de goce postergado en la adquisición de lo que el mercado siempre posterga, mercado que es el fetiche del capitalismo que produce un sistema desigual que reserva para unos pocos la posibilidad de vivir. De forma que un proceso de construcción de otra sociedad que implica y requiere la economía social no puede ser desarrollado desde una perspectiva solamente ideológica, sino que precisa de la interrelación, del cruce y multiplicación de haceres, en síntesis, de un pensamiento que se concreta colectivamente, en ese cruce dialogo-contradicción –podríamos decir, imbricación de práctica-reflexión.


Es importante advertir que la economía social no es un “refugio” transitorio en una época de crisis hasta que vuelva ese mundo –soñado- de empleo para todas las personas, porque estamos en un tiempo en que el capital –en su proceso de acumulación y maximización de capital- no puede –siquiera quiere- asegurar el empleo para todos los trabajadores, sino que es un sistema que expulsa a las personas en su mismo desarrollo y proceso de acumulación, Pero a su vez, tampoco podemos pensar que la Economía social es una “economía para los pobres”, sino que la economía social y solidaria es una economía distinta, y es para tod@s, nos implica a tod@s, y nos obliga a discutir y a construir una nueva relación entre las personas, entre sociedad y economía, entre economía y naturaleza.


Por ello decimos que la ESS es un sistema integral que agrupa actividades de producción, distribución y consumo que recupera el valor de las personas como actores con capacidad de lograr autonomía en sus trabajos y sus vidas. Aquí radica uno de los rasgos primordiales de la ESS, el respeto por las personas en su contribución a partir de sus saberes –múltiples, heterogéneos- y de sus experiencias.


De está forma, uno de los desafíos que enfrenta la economía social y solidaria tiene que ver con cómo construir una economía plural, que no sólo contradiga y dispute la hegemonía del proceso de acumulación capitalista, sino que también ponga en entredicho la lógica de dominación que supera al propio capitalismo y atraviesa al Estado. Una de las formas que se observa es que la construcción del campo de la ESS tiene que ver con la formación de activistas, personas con capacidad de impulsar procesos participativos, creativos que articulen distintos niveles de la sociedad. 

  

A razón de que no podemos quedarnos en el pensamiento de lo micro, a lo cual se impulsa muchas veces la economía social, esto sería quedarnos con el acontecimiento, disperso, fragmentado, por ello, la lucha hegemónica tiene una raigambre en la disputa por orientar los acontecimientos, sino nos quedaremos atrapados en acciones de contención, sin respuesta activo y de lo que se trata es de como atravesar las tensiones que se producen en está disputa por orientar el acontecimiento sin hegemonizarlo. Allí radica la perspectiva de la Economía social y solidaria, la que persigue una nueva configuración de la sociedad sin expulsar la vida de algunas para asegurar la vida de pocos, sino que persigue asegurar la vida de todos y todas.

TICs: autonomía informática para la construcción territorial

Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) es una de las dos materias que están llegando a las aulas de la Diplo. Apunta a la apropiación y expansión de las TICs, el uso de herramientas informáticas de comunicación e información y el desarrollo de habilidades y competencias para la educación a distancia por medios informáticos.  Un módulo clave, en el marco de la sostenida inclusión digital de los últimos años. 
Ya cerramos las dos primeras materias y nos disponemos para encarar esta segunda etapa del año con el bagaje que brinda el recorrido, la experiencia. Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) resulta clave en el proceso formativo que propone el DOSESS, no solamente para dar cuenta del impacto social del uso masivo de estas tecnologías en la vida cotidiana, sino también por la necesidad de los orientadores, en tanto Operadores Socio-educativos en Economía Social y Solidaria, de manejar eficientemente los canales de comunicación que propician las TICs (uso de correo electrónico, participación en Foros virtuales, redes sociales, etcétera). 
Así, las comunidades de aprendizaje se enfrentarán a nuevos desafíos, uno de los cuales será encontrar la forma de desarrollar las competencias informáticas de los estudiantes, siendo el punto de partida un abanico heterogéneo de usos y saberes.
TICs se divide en dos etapas: la que estamos iniciando esta semana, en la cual trabajaremos durante ocho encuentros, y la segunda parte que llegará el último trimestre del año. En esta primera etapa trabajaremos: las partes de la PC, hardware y software. Manejo del entorno gráfico de Windows. Internet, navegación, conexión, páginas y sitios. Búsqueda de información y validación. El campus virtual, sus espacios de trabajo; postear comentarios y documentos. Procesadores de textos.
TICs y Trabajo y sociedad llegan a los espacios aúlicos, con la premisa de que ambos módulos dialoguen y articulen, para propiciar la formación integral que propone el DOSESS.

GOET: para ser y hacer

Sabemos que no hay uno sin otros, porque los sujetos nos constituimos como tales  a partir de la interacción con los otros para formar nuestra propia manera de ver el mundo, nuestra subjetividad.  Constantemente necesitamos de los otros, de la sociedad pero ¿por qué es importante? Como seres humanos somos sujetos que se relacionan, que conforman grupos y estos grupos conforman nuestra identidad, nos transforman, nos hacen ser parte, integrarnos.

La Economía Social y Solidaria concibe otra manera de entender la subjetividad de las personas, por encima de la individualidad propuesta por el modelo neoliberal de las décadas pasadas. La Economía Social y Solidaria entiende a los sujetos dentro de un grupo, dentro de una comunidad, concibe al sujeto con sus capacidades y no sólo como una persona que presta su fuerza de trabajo para recibir algo a cambio, sino como alguien con cualidades que pueden ser compartidas y transmitidas, donde los valores de la cooperación y la solidaridad importan más que lo que cuesta su fuerza de trabajo. 

La Economía Social y Solidaria da cuenta de los sujetos dentro de grupos, es decir, espacios pequeños donde se comparten tiempo y espacio, donde todos se reconocen entre sí, se identifican unos con otros y establecen vínculos para realizar distintas tareas destacando que en todos ellos se necesita de las distintas cualidades de los integrantes. 

Ninguna persona está exenta de su individualidad pero debemos poner lo colectivo por sobre lo individual porque eso es lo que nos vincula con los otros y nos abre el camino a generar conocimientos a través de la confianza y la solidaridad.