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Construir poder social, económico y cultural

Entrevista a Rodolfo Pastore

«Es necesario construir poder social, económico y cultural de la economía social y solidaria», y para ello necesitamos otra forma de aprender y hacer economía, otra perspectiva. La economía se encuentra presente en cada decisión que involucra la vida, en su más amplia acepción, y no es como los gurués neoliberales nos quieren hacer creer «la administración de recursos escasos para fines múltiples», sino como dirá Hinkelammert «Una economía de la Vida» se ocupa particularmente, de la producción y de la reproducción de las condiciones materiales que hacen posible y sostenible la vida a partir de la satisfacción de las necesidades y el goce de todos». Y está perspectiva es la que promueven varios economistas, entre ellos Rodolfo Pastore en la entrevista que compartimos a continuación de la Universidad Nacional del Centro.

Rodolfo Pastore promueve que el economista esté y tenga una perspectiva cercana a la gente, a diferencia de los defensores del neoliberalismo y la macroeconomía como única verdad. En este camino es un militante de la economía social y solidaria (ESS) promoviendo el encuentro de quienes hacen esta economía centrada en lo humano, en las personas y así podemos destacar su participación en la conformación de la “Mesa de Promoción de la Economía Social y Solidaria” y de la Red BASESS (Buenos Aires Siembra Economía Social y Solidaria).
¿Cuáles son los procesos en los que la (ESS) se está desarrollando con más fuerza en la Argentina?
La economía social y solidaria (ESS) se está desarrollando en los distintos procesos de la economía, en algunos más como son los circuitos productivos donde hay gran cantidad de iniciativas que muestran que la producción autogestiva, con toma de decisiones democráticas y con acciones mancomunadas insertas en el territorio son viables. El ejemplo más paradigmático tal vez sean las empresas recuperadas, pero tenemos miles de ejemplos en nuestro país, en toda América Latina y en parte del mundo que allí donde el capital no da respuesta y el Estado, en su anterior forma de actuar, no da respuesta, han surgidos nuevas iniciativas productivas que dan respuesta a la crisis fundamental de nuestras sociedades que es la crisis de falta empleo, la falta del empleo asalariado.
Es necesario avanzar en otros aspectos como el de las finanzas proponiendo finanzas solidarias y en este aspecto en nuestro país tenemos mucho realizado.  Estas experiencias de finanzas solidarias muestran que allí donde la crisis del sistema, en su expresión más cabal que es la crisis financiera, no da respuesta han surgido una serie de modalidades de gestión de lo crediticio que vuelven al origen de lo que es el crédito, porque la palabra crédito proviene de la credibilidad y estas iniciativas de finanzas solidarias, de microcrédito, de microfinanzas muestran que con credibilidad e instituciones apropiadas se puede ser más eficiente y más eficaz socialmente que las que existían y que aún dominan.
¿Cuáles son los puntos más débiles o en los que más se necesita avanzar?
Quizá donde más tenemos que avanzar es en la comercialización y el consumo. En la comercialización tenemos experiencias importantes con mercados solidarios que muestran que los productos hechos en la ESS y financiados por las finanzas solidarias también construyen mercados. Así conocemos ferias de artesanos, francas, de pequeños productores, territoriales y locales que muestran caminos a seguir. Pero es necesario poder establecer mejores canales de comercialización que permitan a través de la construcción de estos mercados solidarios la circulación mercantil de nuestros productos.
¿Y el consumo?
Es en donde más tenemos que hacer, en el ámbito del consumo debemos apostar al consumo solidario, responsable y sustentable. Aquí los desafíos son más importantes para lograr articular el gran engranaje de los cuatro procesos económicos centrales como los son la producción, comercialización, consumo y el financiamiento.
Recordemos que en última instancia la ESS es una respuesta estructural a una crisis estructural de un tipo de economía que no está asentada en valores o bien los valores están centrados en la competencia y la maximización de capital, ese tener más y más.
¿Cuáles son los desafíos planteados en estos tiempos?
A grandes trazos podemos decir que hay tres desafíos: en primer lugar, la necesidad de fortalecimiento económico del sector. Es muy importante el poder económico del sector y que se vea fortalecido. Para esto es necesario fortalecer los procesos meso en esta dirección en las cuatro instancias, la producción, comercialización, consumo y financiamiento del sector. En las diferentes esferas tenemos grados de avances diferentes. En la producción y sobre todo en los emprendimientos debemos avanzar en ganar escala y asociatividad. Para lograr esto, la constitución de marcos de formas asociativas y cooperativas es fundamental.  Muchas experiencias muestran que este es el camino y eso es lo que debemos seguir haciendo. En la comercialización también es central el asociativismo en espacios con capacidad organizativa y con incidencia económica. En el consumo el desafío es trabajar mucho en la comunicación social de esta otra economía y de estos otros valores que utilizamos para hacer esta otra economía alternativa. En el financiamiento, es mucho lo que hemos avanzado en microcrédito, pero creo que debemos avanzar en otras experiencias de financiamiento solidario.
¿En qué otras dimensiones, además de la económica, debemos avanzar?
Tenemos otros desafíos en dos dimensiones importantes para la economía solidaria. El segundo, porque el primero es la dimensión económica, es una nueva construcción simbólica de lo que es la economía; porque esto es un debate cultural, ideológico y a ese debate tenemos que darlo porque es muy importante para el entendimiento y el favorecimiento social de estas iniciativas.
El tercer nivel es el de la construcción de un poder social. La construcción de identidades colectivas, la confluencia organizativa del conjunto del sector, la conformación de un bloque identitario de la economía social y solidaria.
Para esto es necesario reconocernos como sector
Si, exacto; creo sobre todo que debemos reconocernos, creo mucho en esa palabra y esa acción. Tenemos que trabajar mucho sobre eso, porque el reconocimiento implica un conocimiento desde la vinculación, desde la vinculación identitaria de lo que tenemos iguales y de las diferencias. Esas diferencias que complementan y no dividen, no separan y a su vez mucho de lo que tenemos de igual nos separa de otras identidades económicas, que no bregan por una economía justa, ética y solidaria, sino por una economía que ha generado las espeluznantes crisis en nuestro país y el mundo.
¿Cómo se lleva a cabo ese cambio hacia este otro tipo de economía?
Nosotros podríamos decir que estamos en una etapa iniciática del proceso. Esto implica tiempos, tiempos históricos que debemos respetar.  La convivencia es necesaria. No hay posibilidad de desarrollo de una economía social y solidaria fuerte, de una economía social y solidaria fortalecida sino implica una articulación momentánea con la otra economía. Pero para que esa articulación sea productiva desde lo organizativo y desde la construcción social es necesario enfrentar los desafíos que enumeramos antes. Es necesario construir un poder social, económico y cultural de la economía social y solidaria para que en la mesa de negociación con la economía lucrativa, esta sea un actor poderoso y reconocido institucional y socialmente. Hay mucho por avanzar, pero también es mucho el camino recorrido en ese sentido. 

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